Es aquí donde el trueno se convierte en silencio, la llama en humo sin forma, el éxtasis en agonía...
Y es ahora cuando el latido explota en las sienes, y el miedo amenaza desde los rincones. Es ahora. Tiembla mi voz ante el deseo inconfesable de arrojarme a los pies de su sombra.
jueves, 16 de diciembre de 2010
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