miércoles, 27 de octubre de 2010

Qué rumor se esconde en las sombras...
el fuego del alba victoriosa, los cantos solemnes que anuncian aventuras, las plegarias contenidas en el silencioso desliz de unos dedos sobre sus cabellos...

Qué heridas, qué sangre brota de mi boca, enmudecida, proscrita. Sujeta a la razón y la cordura. Congelado en el olvido el gesto sublime de un beso eterno.

No hay camino hacia el edén. No hay abrazos, ni promesas de un ocaso rojo en la distancia. Sólo gritan los últimos granos del tiempo cayendo, cayendo...

sábado, 16 de octubre de 2010

Visto de recuerdos el sendero gris de mis días soleados. Dejo atrás el delirio, la noche en calma, los abrazos sin testigos, y respiro en silencio el aroma que se aleja en mi memoria.

No surques mis sueños. Que no rocen tus dedos el velo sutil de mi templo. Que la oscuridad es más intensa cuando más cercano está el alba, y sólo queda esperar, en profunda quietud, que del último suspiro sobrevivan las cenizas y el olvido.