jueves, 16 de diciembre de 2010

Es aquí donde el trueno se convierte en silencio, la llama en humo sin forma, el éxtasis en agonía...

Y es ahora cuando el latido explota en las sienes, y el miedo amenaza desde los rincones. Es ahora. Tiembla mi voz ante el deseo inconfesable de arrojarme a los pies de su sombra.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Y este corazón late furioso, hijo de la tormenta. Quiere resbalar por los abismos, y rozar la gloria y el desconcierto.

Se vuelca en un abrazo, y teje un manto frío sobre sus manos siempre heridas.

No conoce límites en su locura. Desafía al crepúsculo, y llora, contenido, ante una flor que empieza a morir.

Es este corazón una llama soberbia. Esparce sus semillas sin mirar si caen en suelo fértil. Regala en las mañanas sonrisas a los caminantes distraídos, y se inclina ante el poder de un beso inocente.

Y desgarra su carne, y se sumerge en las tinieblas, cuando olvida a quién tributa sus latidos.

martes, 7 de diciembre de 2010

A veces me pregunto, mientras el viento de la tierra siempre nueva golpea en la ventana, si será este limbo, este espacio sin tiempo ni memoria, el refugio permanente para mis ojos cansados.

A veces, en medio de la noche, con la calidez de un hogar prestado cubriendo mi sueño, caen de mis párpados las dudas y el desconcierto. Será este mi estado permanente, el olvido, la pócima sin aromas que aceche mi último suspiro?

Y escapo al recuerdo, a la voz lejana pero amiga, y me aferro al instante de paz que me brinda su abrazo. Qué importan la tormenta, la ventisca y las cobijas ajenas, si mi espíritu es eterno, no conoce fronteras; si puede llorar y aún seguir amando!