Una luz muere en la distancia...
Sé que habrá un mañana en que las aves canten en mi ventana, y en que los tenues rayos de un sol travieso jueguen a esconderse en mi pelo.
Sé que la luna sonreirá misteriosa, cómplice de mis andanzas, mientras espíe mis pasos por senderos prohibidos.
Pero ahora sólo tengo la penumbra de mis sueños cautivos, y el aire sofocante de un presente hecho jirones.
Este es el eclipse del momento anhelado. No hay llanto anegando mi silencio. No hay palabras que acaricien mi desconsuelo.
Este es el minuto del olvido, y mi voz se pierde en un abismo...
viernes, 19 de noviembre de 2010
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