Te alejas, voz amiga, y apenas comenzaba a escuchar tu melodía.
Te alejas, en la bruma, y mis ojos ya no distinguen tu silueta entre las gentes…
Deja que al menos respire un instante tu fragancia. Deja que el tiempo no exista; espera a que las hojas vuelvan a aferrarse a los árboles, y a que los nidos cobijen una canción de primavera.
Pero te irás, repartiendo sonrisas y trucos de magia. Caminarás, y tu figura será un punto movedizo en la distancia. El eco de mi risa resbalará por tu espalda, y tal vez te preguntes si fui destello de una noche, o susurro inesperado de un alba.
viernes, 23 de abril de 2010
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