jueves, 4 de febrero de 2010

Sal de tu encierro, alma mía.

¡Sal de tu encierro, alma mía! Sal al balcón de mis abrazos, como si no hubiera ayer, como si no nos separase más que un poco de niebla. Sal de tu abismo, y despierta en mis manos la caricia adormecida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario